domingo, 5 de diciembre de 2010

El cultivo del Maracuya

Esta enredadera prefiere los suelos ligeramente ácidos, pero la maracuyá amarilla tolera los suelos alcalinos si se añaden los microelementos adecuados. Un suelo con buen drenaje es esencial pues en caso contrario, se producen problemas en las raíces que pronto destruyen a las plantas. La maracuyá amarilla y la granadilla gigante son plantas tropicales. La maracuyá púrpura está adaptada a condiciones subtropicales y puede soportar las heladas ligeras del invierno sin sufrir daños, no tolera heladas severas. Todos los tipos de maracuyá pueden propagarse de semillas, las cuales deben estar frescas (menos de un año) porque pierden su viabilidad rápidamente. Las semillas deben sembrarse en macetas u otros recipientes que contengan suelo esteril y mantenerse en un lugar húmedo y a resguardo de la luz solar directa. Las semillas germinan normalmente en 10-20 días; las pequeñas plantitas crecen rápidamente y deben ponerse en recipientes individuales tan pronto como sea posible. Pueden transferirse al sitio de siembra permanente cuando alcancen una altura de 10-16” (24-40 cm).

En la naturaleza, la enredadera de la maracuyá trepa sobre los árboles o rocas disponibles y se extiende para alcanzar la luz solar. Cuando las enredaderas se cultivan, su crecimiento debe guiarse para que cubran los alambres de los emparrados o cercas en las cuales crecen. Las enredaderas jóvenes se guían dirigiendo una ramita que crezca hacia arriba para que alcance la parte superior del emparrado y una vez que esté allí, permitiendo que una nueva ramita crezca a lo largo de los alambres en ambas direcciones. Un emparrado de 2 alambres proverá 4 ramitas nuevas que crecen alejándose del tronco de la enredadera. Una vez que la enredadera comience a crecer debe permitírsele crecer sin poda durante toda la estación ya que a mayor cantidad de enredadera mayor será la superficie que produce frutos. Con las formas autoimcompatibles de la maracuyá amarilla es deseable permitir que dos enredaderas diferentes, que puedan fertilizarse de forma cruzada, crezcan juntas y sus ramas se entremezclen para promover una fructificación alta. Las enredaderas deben podarse a final del invierno cuando ellas no crecen activamente. Todas las rama muertas y débiles deben cortarse y dejar sólo las ramitas vigorosas con numerosas yemas de manera tal que pueda reanudar un crecimiento activo a inicios de la primavera. Desinfecte las tijeras de podar al terminar de podar una enredadera y comenzar con otra para evitar la transmisión de enfermedades entre plantas. Un buen momento para realizar la primera fertilización es después de la poda. Las enredaderas son plantas perennes de vida corta. Algunas maracuyá amarillas en el sur de Florida han sobrevivido por 10 años pero esto es la excepción. Una esperanza de vida más realista es de 3-5 años. Una enredadera que parezca tener una cantidad excesiva de ramas muertas ha perdido su vigor y debe ser eliminada y reemplazada por una planta jóven y saludable.

Un fertilizante adecuado para la maracuyá en los suelos arenosos ligeramente ácidos característicos de Florida debe proveer nitrógeno, fósforo y potasio en proporciones aproximadamente iguales y también los micronutrientes esenciales (magnesio, manganeso, cobre, zinc y hierro). En los suelos alcalinos rocosos del sureste del estado, se necesita menos fósforo que nitrógeno y potasio, pero los micronutrientes deben aplicarse para obtener un crecimiento y producción normal. Además, soluciones de chelatos de hierro pueden aplicarse al suelo cerca de las raíces.

El fertilizante debe aplicarse a principios de la primavera antes de que comience el crecimiento. Se deben realizar aplicaciones ligeras a intervalos de 4 a 6 semanas hasta julio en la parte norteña del rango de la maracuyá y hasta octubre en la sureña. Las enredaderas consumen bastante fertilizante pero la fertilización excesiva daña a las raíces y puede destruir la planta. La cantidad a aplicar depende del tamaño de la planta y puede ser determinado por la experiencia. Nunca se deben aplicar más de 4-6 oz (110-170 g) de un fertilizante de análisis bajo (6-6-6, 5-7-5, etc.) de una sóla vez hasta que se haya determinado que una cantidad mayor puede aplicarse con seguridad. El fertilizante debe esparcirse uniformemente en un círculo alrededor del tallo, con un radio aproximado de 18" (45 cm); riegue la planta más tarde.

Existen pocas plagas que ataquen al fruto de la maracuyá. Una chinche apestosa puede agujerear los frutos jóvenes pero los mismos continuan su desarrollo más o menos normalmente.

Los nemátodos y los hongos que invaden a las raíces son las plagas más comunes de las especies de Passiflora en Florida. En realidad, es imposible cultivar la maracuyá púrpura en la mayor parte del sureste de Florida a menos que esté injertada en patrones de maracuyá amarilla u otra especie resistente. Nemátodos y dos especies de hongos, Phytophthora y Fusarium, se han encontrado en las raíces de las enredaderas enfermas. La maracuyá amarilla es más resistente a los organismos dañinos del suelo que la maracuyá púrpura pero no es inmune. Las enredaderas pueden mostrar síntomas de cancro o lesiones del tallo cerca del suelo y perder su vigor lentamente después de haber crecido durante 5-7 años. Cuando esto ocurre, es aconsejable sembrar enredaderas nuevas, preferiblemente en un nuevo sitio. Los problemas con las raíces son menos comunes en las enredaderas del centro del estado que en las del extremo sur.

Enfermedades virales afectan a la producción de maracuyá en Australia. También se han descubierto en Hawaii y en un cultivar ornamental en Florida. Debido a los problemas que los virus causan a los cultivadores de papayas en Florida, se deben usar todos los métodos prácticos para proteger las plantaciones de maracuyá de posibles infecciones virales. Cualquier enredadera cuyas hojas muestren síntomas de mosaico o aclaramiento de las venas deben eliminarse y destruirse. También, las plantas deben propagarse de semillas siempre que sea posible. Las enredaderas utilizadas como fuente de estacas deben mantenerse libres de insectos en invernaderos para protegerlas de las infecciones virales.

Las plantas de semillas sembradas en la primavera pasan la mayor parte de la primera estación en un estado de crecimiento vegetativo vigoroso aunque pueden aparecer algunas flores y frutos al final del verano en las enredaderas de la maracuyá amarilla. Las enredaderas sembradas de estacas florecen con mayor profusión y producen más frutos en el primer año que las de semillas, pero las enredaderas obtenidas de estacas son más caras y frecuentemente menos vigorosas que las de semillas. Además, se debe ejercer gran precaución para mantener las fuentes de estacas libres de enfermedades lo cual no es necesario en el caso de las semillas.

La mejor producción que se puede esperar en Florida, hasta que cultivares más productivos sean desarrollados, es de aproximadamente 7.5-15 lbs (3.5-7 kg) de frutos por planta de la maracuyá amarilla. Con este nivel de producción y una distancia de siembra de 10 x 15 ft (3 x 4.5 m) uno podría esperar con optimismo una producción de 2,200-4,400 lb./acre (2.5-5 toneladas métricas/ha) de frutos de la maracuyá amarilla. La púrpura tendría rendimientos probablemente iguales a 1/3 de esta cantidad. No existen datos suficientes para predecir los rendimientos de la granadilla gigante en Florida.

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