domingo, 5 de septiembre de 2010

El cultivo del mango

Los mangos están bien adaptados a las tierras bajas tropicales y subtropicales, pero pueden resistir temperaturas tan bajas como -3.9° C por unas cuantas horas, sufriendo daños en hojas y pequeñas ramas. Los árboles jóvenes pueden morir a temperaturas de -1.7 a -1.1° C. Las flores y frutos pequeños pueden morir si la temperatura disminuye por debajo de 4.4° C por unas cuantas horas. Los árboles de mango no parecen aclimatarse a las temperaturas frías y no se han observado diferencias significativas en la resistencia al frío entre las dirferentes variedades.
La propagación con semillas de variedades poliembriónicas produce árboles que replican las características de los árboles maternos y por lo tanto es un método de propagación común en muchos países tropicales. Las variedades monoembriónicas no replican las características maternas y por lo tanto deben propagarse de manera vegetativa para mantener las cualidades deseables de los progenitores. El injerto lateral y el injerto de chapilla o astilla son los métodos más comunes y exitosos en lugares de importante producción como Florida. Plantas jóvenes vigorosas obtenidas de semillas se utilizan como patrones. Las yemas o esquejes se seleccionan de ramas terminales, jóvenes o maduras, que poseen yemas hinchadas. El injerto se puede realizar en cualquier tiempo del año si existen patrones disponibles, pero son más exitosos durante las estaciones más cálidas. Las árboles ya establecidos de variedades indeseables, pueden mejorarse mediante el injerto. Los esquejes de la variedad deseada se injertan lateralmente en el tronco y ramas del patrón o en nuevas ramas que crecen después de cortar el patrón. Los acodos de algunas variedades ('Tommy Atkins') han sido exitosos aplicando en la parte distal de la corteza una mezcla de ácido naftalenoacético/lanolina al 2%. Las raíces adventicias se forman en 10 a 12 semanas. Sin embargo, este método no se ha practicado a escala comercial y el comportamiento de los árboles no se ha estudiado en condiciones de campo. Como patrones se usan generalmente plantas obtenidas de semillas de las variedades 'Turpentine' o 'Number 11". Estos patrones toleran altos pH en el suelo y las plántulas son vigorosas y uniformes.
Las distancias de siembra dependerán de las condiciones del suelo, de la tecnología actual y de factores económicos. En los suelos pobres de Florida, los árboles en plantaciones comerciales se siembran a una distancia de 0.9 a 9.1 m en filas separadas por 6.1 a 9.1 m. Las distancias más cortas requieren técnicas de cultivo más intensivas cuando los árboles maduran y no se recomiendan a menos que un programa de poda y entresacado se haya planeado. Los propietarios de casas deben mantener una distancia de 4.6-9.1 m o más entre los árboles de mango y edificios adyacentes u otros árboles. Usualmente no es necesario podar mucho los árboles jóvenes para modificar su forma. Después de varios años de producción, los cosecheros comerciales podan periódicamente la copa a 3.7-4.3 m de altura, y los lados de los árboles, para dejar un espacio abierto de 1.5 a 2.4 m entre estructores y árboles. Esto incrementa la eficacia de las aspersiones foliares, facilita el movimiento de equipos, ayuda a reducir los costos de la cosecha (árboles menores) y puede ayudar a reducir el daño causado por las tormentas. Sin embargo, esto no es necesario en los árboles sembrados en patios. El mejor tiempo para la poda es inmediatamente después de la recolección. La poda severa no daña los árboles, pero reducirá la producción de frutos en la próxima estación.
Los mangos se adaptan a muchos tipos de suelos. Los árboles que se siembran en suelos rocosos y arenosos deben abonarse periódicamente para obtener un crecimiento y producción de frutos satisfactorios. Generalmente, los árboles de mangos toleran las condiciones húmedas e inundaciones; sin embargo, la respuesta es variable entre los árboles. Los síntomas del estrés causado por las inundaciones incluyen a: desecación y marchitez de las hojas, muerte regresiva, crecimiento reducido y la muerte del árbol. Las condiciones ambientales previas y actuales así como el tamaño y salud de los árboles afectarán la respuesta de los mismos a las condiciones húmedas.
Los árboles jóvenes deben recibir aplicaciones de abono cada dos meses durante el primer año, comenzando con 114 g e incrementando gradualmente hasta alcanzar 455 g. Después, las cantidades de abono deben incrementarse de forma proporcional al tamaño del árbol. Para los árboles adultos, una cantidad máxima de 7 a 10 Kg por árbol/año de un abono mixto debe ser suficiente. Esta cantidad debe dividirse en 2-4 aplicaciones. Las mezclas de abono que contienen de 6 al 10% de nitrógeno, de 6 al 10% de ácido fosfórico, de 6 al 10% de potasio y de 4 al 6% de magnesio dan buenos resultados con los árboles jóvenes. Para los árboles adultos el potasio debe incrementarse del 9 al 15% y el ácido fosfórico reducirse del 2 al 4%. Las proporciones de nítrogeno, ácido fosfórico y potasio en los abonos mixtos disponibles son 6-6-6, 8-8-8, 10-10-10 y 8-3-9. En suelos neutros o ácidos, los micronutrientes, como el hierro, zinc y manganeso, pueden aplicarse en forma sólida por separado o en mezclas. Los árboles de mango que se siembran en suelos calcáreos deben recibir aspersiones de nutrientes que incluyan al cobre, zinc y manganeso durante los primeros cuatro o cinco años. Más tarde, sólo el zinc y el manganeso serán necesarios. El hierro debe aplicarse anualmente en forma de quelatos (los compuestos de FeEDDHA son los mejores) aplicados al suelo 2 a 3 veces al año. El boro (borato de sodio) debe aplicarse anualmente en forma sólida o en aspersiones foliares.
Observaciones indican que la irrigación de los árboles recién plantados, especialmente durante los períodos de seca, mejora el establecimiento de los árboles y el crecimiento temprano. Las investigaciones también sugieren que la irrigación durante el período del desarrollo de los frutos incrementa el tamaño, la precocidad y la producción de los mismos. Comercialmente, altos volúmenes de irrigación con aspersores altos por encima y por debajo la copa de los árboles se utilizan para la protección contra el frío durante las heladas. La irrigación debe comenzarse antes de que la temperatura de congelación se alcance y continuarse hasta que la temperatura supere el punto de congelamiento y cuando el hielo se haya derretido. La irrigación con motores eléctricos debe considerarse donde no existan problemas de interrupciones del fluído eléctrico.

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