domingo, 15 de agosto de 2010

El cultivo de la papaya

La papaya crece muy bien en un clima cálido con abundante lluvia o irrigación. No tolera los vientos fuertes, las inundaciones ni las heladas y se recupera lentamente si ha sufrido daños considerables en sus raíces u hojas. Las temperaturas inferiores a 0°C usualmente provocan daños severos o la muerte.
La propagación vegetativa no es práctica aunque podría ser deseable para preservar buenas selecciones. Tanto los injertos como el enraizado de estacas se realizan fácilmente pero son muy laboriosos para justificar su uso comercial. En contraste, las semillas se producen abundantemente y germinan fácil y uniformemente ( en 10 a 15 días). Bajo condiciones de cultivo adecuadas, los frutos pueden cosecharse en 8-10 meses. Las semillas, obtenidas de frutos maduros, se lavan para eliminar el arilo gelatinoso, se plantan en macetas pequeñas y se ponen a germinar en luz solar directa. Las macetas biodegradables son idóneas para este fin ya que pueden sembrarse directamente en el campo sin necesidad de remover las plantas. Se siembran en cada maceta de dos a tres semillas para compensar tasas de germinación bajas, daños por insectos y eliminación de plantas masculinas. La distancia de siembra depende de la fertilidad del suelo, sistema de irrigación y localización. En patios, las plantas deben estar separadas por unos 3 metros. Las plantitas se transplantan cuando tienen 15 cm. de altura. Comenzarán a florecer después de 5 meses, y sólo una planta bisexual o femenina vigorosa se permite crecer en cada sitio, las otras se eliminan.
Para cultivar las papayas con éxito, el cosechero debe asegurar que se cumplan los siguientes requerimientos:

1. Las semillas preferentemente deben provenir de cruces controlados (plantas hembras x plantas bisexuales o bisexuales autofecundadas) o de plantas bisexuales que hayan tenido una alta tasa de autopolinización en condiciones de campo. El tipo de semilla utilizada es un factor muy importante ya que al determinar el potencial reproductivo restringe o aumenta el valor de otros métodos culturales.

2. El suelo debe tener buen drenaje. Las papayas son muy sensibles aun a pequeños períodos de inundaciones. Si no mueren, pierden su vigor y aunque lo recuperen lo hacen lentamente.

3. El riego debe implementarse durante los períodos de seca porque una fluctuación en el suministro de agua puede retrasar crecimiento, provocar el aborto de las flores y la caída de los frutos jóvenes.

4. Las papayas son plantas de rápido crecimiento que requieren un suministro abundante de nutrientes para tener gran productividad. La fertilización suplementaria es particularmente importante en los suelos infértiles. El nitrógeno y el fósforo son especialmente importantes. Se debe aplicar 120 g. de un fertilizante 10-10-10-5 (con 30% del nitrógeno proveniente de fuentes orgánicas) a las plantas jóvenes al momento de la siembra o un poco después. Esta cantidad de fertilizante se aplica cada 2 semanas y debe incrementarse gradualmente a 750 g. hasta que las plantas tengan de 7 a 8 meses de edad. A partir de este momento, aplicaciones mensuales serán suficientes, a menos que lluvias muy fuertes ocurran. Bajos estas condiciones se debe reaplicar el fertilizante.


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